15 mayo 2007

Con la iglesia hemos topado. Episodio 2

EL ATAQUE DE LOS CARACONOS

- Eres un gilipollas, Manolo. - Me decía Eva mientras caminábamos hacia casa.
- Y tú eres una sohijaputa. – Le respondí, ya sabia como se ponía cuando se enfadaba, y ahora estaba realmente enfadada.
- No me obligues a destruirte. – Me dijo ella mientras levantaba un puño señalando el cielo. Ese era el momento…
- Hijo putaaaa, no corras, como te pille te voy a coger del pescuezo y te voy a arrancar la cabeza. – La verdad es que era muy guapa, pero cuando manteníamos conversaciones y cambiábamos opiniones en ese maldito convento no sabia que era de Bilbao.
Yo corría y corría hasta que por fin la deje atrás, entonces fue cuando entendí por que se había parado: me tire al suelo y empece a rezar. Las piedras volaban pasando cerca de mi cabeza. Dios nunca más me casare con una de Bilbao, es más nunca más me casare, entre otras cosas por que no me voy a divorciar, es obvio, todavía la amo. A las tres horas, cuando cesó la lluvia de piedras decidí comprarle flores para alegrar un poco la tarde, esperaba que no fuese tarde para ello, así que también compre dos entradas para ver un partido de pelota, que sabia que a ella le gustaba. El partido se celebraría dentro de una semana en un pueblo cercano, concretamente Berceo. Así que antes de regresar a casa decidí pasarme por el castillo para pedirle ese día libre al Conde. Después de diez años de trabajo como consejero principal seguro que me dejaría.
La tarde que fui padre me revelo sus planes: seria su consejero principal para poder ayudarle en el RagnaRock, que según el seria dentro de dos años. Así que lo primero que le aconseje fue subirme el sueldo, lo hizo de buen grado, lo siguiente fue aconsejarle que me construyese una casa muy buena, lo hizo también de buen grado ya que un rato antes había estado en la vieja habitación de Rusell con Jennifer…
Cuando llegue todo estaba en calma así que fui directamente a la habitación del Conde, que por supuesto estaba con Judith. No hubo problemas y conseguí que me dejara el día libre. Regrese hacia mi casa, que ya era de noche, pero en medio del camino aparecieron desde detrás de los arboles quince hombres, todos ellos armados con espadas tremendas, así que decidí hacer lo que mejor sé hacer, que para algo soy escudero, me di la vuelta y empece a correr con un loco. Me dieron alcance con un salto.
- Hola Manolo. – Dijo el que parecía el jefe.
- Hola señor raro – Respondí yo temiendo por mi vida.
- Se para quien trabajas: el Conde.
- ¿Para el Conde?, Que dices, que va, que va… - Le dije yo intentado disuadirle.
- Ya, ¿y por que llevas puesta la chapa que te identifica como “Manolo: consejero principal del Conde”? – Dijo él señalando la chapa que llevaba siempre puesta.
- No sé de que me hablas. – Respondí yo como hacen en las películas americanas.
- Te vamos a matar Manolo.
- Bah, si solo es eso… - Dije yo intentando dar un aire de indiferencia. Pero en cuanto se miraron unos a otros… - ¡Evaaaaa, Evaaaaa! - Rápidamente uno se me lanzo encima y me arranco un trozo de pantalón.
- ¿Pero que demo… - Una piedra callo desde el cielo aplastando al jefe, los demás escaparon a la velocidad de la luz.
- Eva, gracias a Dios que has venido. – Le dije yo.
- Calla, calla ya hablaremos en casa…
- Toma un ramo de flores y unas, unas…. Mierda. – El trozo de pantalón que se había llevado era el del bolsillo derecho: Las entradas de Pelota. – Se han llevado las entradas para el partido de pelota del Sábado que viene en Berceo.

Eva se dio la vuelta miro hacía donde se habían ido los hombres.
- Ieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee – Lanzo su grito Magistral. Al momento un perro salió del bosque corriendo y se paro donde Eva.
- ¿Qué haces, Eva? ¿estas hablando con el perro? – Le pregunté.
- Si, han ido al norte. Hacía mis tierras… Eran caraconos.
- Noooooo, mierda, y quieren matarme. Debemos avisar al Conde, eso significa que el RagnaRock a comenzado…
- Si por cierto, Manolo, debemos darnos prisa, tenemos solo una semana debo ir a ese partido como sea.

Así que volvimos a casa y preparamos las cosas para un largo viaje. Mi hijo, que se llamaba Fermín estaba entrenando sus artes marciales en un monasterio de monjes budistas, aunque no sé dónde se encuentra exactamente. Creo que esta en el Himalaya, espero que no este en el extranjero… Por la mañana visitamos al Conde.

- Señor, algo grave a ocurrido, ayer después de salir de aquí fui atacado por los temibles caraconos…
- No me digas eso Manolo, sabes que me entra cague cuando escucho historias de miedo.
- No es una historia Maestro. Debemos darnos prisa, además me robaron dos entradas para ver un partido de pelota en Berceo. Este Sábado.
- Malas nuevas me traes hijo. Solo tienes una semana, supongo que necesitareis ayuda. Lo haré por vosotros, convocare a la corte de los Jijajojujos…
- Señor, me alaba haciendo eso por nosotros, que somos simples sirvientes.
- No llegáis ni a eso, pero dos entradas para ese partido son como oro. Deberéis ir al Moncalvillo, allí os reuniréis con la corte Jijajojujo. Tomad necesitareis esto. – El Conde me alcanzo un pergamino en el se podía leer: All in all I am just another dick with no balls.- esta es la clave para que os reconozcan. Volver cuanto antes y coger vuestras armas, las necesitareis.
- Señor Conde, ya sabe usted que yo no necesito armas. Conozco quince tipos de artes marciales, ademas de ser especialista en el Vascando, el arte marcial de los vascos…
- Sí señora. Y entonces, ¿qué arma le daremos a Manolo?
- A mí déjame una M-16 y se van a enterar de quien soy yo…
- Eres un GHP, Gran Hijo de Puta. ¿No sabes que aquí todavía no se han inventado? – Dijo el Conde amenazándome con un mayal.
- Ok Ok, entonces utilizare el arma secreta de mi familia: Correr. – Mi mujer levantó la mano para poder abofetarme como le gustaba…
- Tranquila, Eva, le daremos una antorcha.
- Eso esta bien. – Dije yo.

Cogimos todo lo necesario y los dos enanitos del Conde lo cargaron todo en un burro, que nos acompañaría en el viaje. Nuestro plan era el siguiente: iríamos todo recto hasta encontrar el Moncalvillo. Después de recibir la ayuda de los Jijajojujos iremos todo recto otra vez hasta el Bosque de los caraconos, allí nos infiltraríamos y buscaríamos las entradas, y ya que estabamos destruiríamos a los Caraconos.
La primera parte del viaje no fue muy problemática, si no contamos con que el burro se partió las dos piernas callendose de un pedrusco, que Eva se encargo de poner en órbita; que unos indios salvajes nos comieron toda la comida; que nos intentaron atracar los mismos gitanos tres veces y que nos perdimos en un bosque de dos arboles.
A las dos semanas llegamos al Moncalvillo. Es un monte donde, lógicamente, habitan los calvos. Los Jijajojujos se esconden en cuevas más allá de la vista de los calvos, seré poderosos y sabios que controlan la mayoría de la región.

- Debamos darnos prisa en encontrar a los Jijajojujos. – Le decía yo a Eva mientras un ruido de pasos se acercaba. De repente un esqueleto con armadura se acerco hacia nosotros corriendo. Eva se echo a un lado y agarro un pedrusco.
- Viajeros, debéis ayudarme, mi archienemigo mortal viene hacia aquí, quiere roerme. – Eva y yo estabamos perplejos cuando un perro apareció por el mismo lado que el esqueleto. Este se puso detrás de Eva que sujetaba el pedrusco en el aire. El perro se acerco hacia nosotros y se paro.
- Jijote, veo que has obtenido aliados, aparte de esa chusma de Jijajojujos que no cuento. – El perro hablaba con una voz imponente que salía de las entrañas de un espíritu poderoso.
- No me cojeras nunca.- Respondió Jijote con miedo.
- Eso lo veremos. Si tu tienes aliados yo buscare los míos, y veremos quien gana, Jijote. Y vosotros, sé quienes sois, lo puedo leer en vuestras mentes. Eva y Manolo del condado del Conde, ¿no?
- Sí. ¿Cómo lo sabes? – Pregunte
- Tengo muchos poderes puedo ver lo que estas pensando…
- ¿En serio? – Pregunte. Empece a pensar en mis pesadillas sobre profesores de ingles dándose por el culo mientras un tío vestido de payaso con bigote cataba la canción del “Cagüensos colorao”.
- Veras… ¡¿Pero que clase de engendro eres?!. Os acabáis de ganar un enemigo. Tarde o temprano os buscare y os destruiré a todos. – El perro se dio la vuelta y se marcho. Tras meditar esta escena decidimos preguntar a “Jijote”.
- ¿Quién coño eres? – Le pregunte.
- Mi nombre es Jijote, y soy el presidente de la corte de los Jijajojujos. Nacido en un lugar de Logroño, de cuyo nombre no quiero acordarme…
- Ya, ¿y quien era ese perro?
- Ese es mi archienemigo, como os he dicho antes. Su nombre no lo sé, pero aquí es conocido como “El perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una”.
- Entiendo. Nosotros somos Eva y yo, Manolo.
- Sé quienes sois, vosotros sois los enviados del Conde. Al haberme salvado tendréis lo que pedís.
- Eso me gusta más. – Dijo Eva lanzando el pedrusco hacia el cielo.
- Bien. Entones seguidme.

Seguimos a Jijote hasta la cueva donde se escondían los Jijajojujos. Un Jijajojujo nos salió al paso. Los Jijajojujos eran extraños seres que mutaron cuando una bomba nuclear detonó en las alcantarillas de Logroño city, juntando a un elefante, un koala, y un pollo y haciéndolo mutar. Por ello son seres gordos con dos especies de trompatubos en la cabeza, una lengua que constantemente esta fuera de la boca, patas y brazos de pollo con tres dedos en cada miembro, lo más sobrecogedor: un ombligo por donde se alimentan. Después de “hablar” con Jijote, ya que estos emitían un sonido tipo: Brrrprrllpllpprrpbb, nos hicieron pasar al interior de la cueva y esperar en una sala.
Al rato apareció un Jijajojujo.
- Brrpplprbprbbrlpblrplb. – Dijo este. Y seguido pasamos a una sala donde había un circulo en medio y un montón de asientos alrededor, ocupados por Jijajojujos, y un trono donde estaba sentado Jijote.
- Viajeros, la corte Jijajojujo esta formada. ¿Cuál es vuestra petición?
- Déjame hablar a mí, Manolo. – Me dijo Eva cuando iba a abrir la boca. – Venimos desde el Condado del Conde. Hace unos días fuimos atacados por …
- Fui. – Dije yo, interrumpiendo a Eva. Eva me miro con mala cara y prosiguió.
- Fue atacado por… los caraconos. – Después de oír esta palabra se empezaron a oír rumores de “Brrllpppp”.
- Malas noticias son esas. Eso significa que se han reagrupado. Supongo que querréis ayuda para poder destruirlos completamente, ¿no?. – Dijo Jijote.
- Exacto. – Respondió Eva.
- Muy bien entonces. Yo y un Jijajojujo iremos con vosotros, aunque… - De repente un Jijajojujo entro en la sala corriendo. Empezó a “hablar” con Jijote y al rato se fue. – Tenemos malas noticias. Los caraconos se preparan para atacar el condado mañana, necesitamos llegar esta misma noche al bosque donde vivían. ¿Tenéis alguna idea?
- Yo tenga una, aunque será costoso. – Dijo Eva.
- No lo hagas, ya sabes lo que ocurrió en Júpiter la ultima vez. – Le respondí yo sabiendo de lo que estaba hablando.
- Lo sé Manolo, pero esta vez no fallare. Mi poder para con la paranoia a crecido.
- Lo entiendo Eva. Haz lo que debas. – Le dije yo abrazándola y después besándola.
- Bien, ¿qué es lo que necesitas?, debemos darnos prisa. – Dijo Jijote.
- Solo necesitare una cosa: Una piedra donde podernos subir los cuatro. – Jijote al oír esto hizo una señal. Al rato entro un Jijajojujo y “hablo”.
- Ya esta todo preparado, vamos afuera. – Dijo Jijote bajandose del trono.

Salimos a un claro por el otro lado de la cueva. Muchos de los Jijajojujos estaban reunidos allí. Los pasajeros subimos en la piedra. Eva empezó con el rito: Debía lanzar gritos magistrales durante diez minutos, hasta que el dios vasco le respondiese con un “ Ieeeeeeeeieieieieieeeeeee”. Cuando eso paso Eva agarro el pedrusco.
- Agarraros a mí. – Dijo ella. Lógicamente nos agarramos. Eva pegó otro grito y lanzo la piedra con nosotros encima hacia el bosque que estaba a unos 300 km. El “vuelo” fue gratificante, estuvimos jugando al mus casi todo el viaje, Eva siempre me ganaba, y si no lo hacia me abofeteaba.
Después de una hora, Eva nos agarro y de un salto caímos al suelo. La piedra se estrelló en una ciudad sin importancia causando una gran masacre.
- Debemos darnos prisa. – Dijo Jijote
- ¡Mirar! - Grité. Allí había un ejercito de caraconos, era realmente monstruoso…
- ¡Oh, no! Se dirigen hacia el Moncalvillo. – Exclamo Eva gritando, pero la oyeron y rápidamente, andando como avestruces se dirigieron hacia nosotros.
- ¿Qué hacemos ahora? – Dijo Eva.
- ¡Tengo una idea! - Cogí la antorcha que el Conde me había otorgado como arma y la encendí. Nada. – Bueno podía haber funcionado.
El ejercito de los caraconos se paro delante de nosotros y su jefe, aquel maldito ladrón.
- Buenas, señores. ¿Qué hacen tan distinguidos guerreros en este paraje?.
- Nada, hemos venido de turismo. A ver lo que había por aquí, nada importante, ya ve… Ya nos marchábamos. ¿Verdad? – Dije intentando mentir bien. Todos asintieron menos Eva. Se estaba empezando a cabrear, y cuando se cabrea llueve, piedras o agua, pero llueve y había empezado a llover.
- ¿¡DONDE, HOSTIAS, ESTAN LAS, JODIDAS, ENTRADAS!? – Dijo en un tono suavemente bruto y con acento vasco.
- Pues las tengo en mi bolso. – Sacó un bolso rosa, todos, menos Eva, empezamos a reírnos. Enseñó las entradas y las volvió a guardar.
- Pues me las vas a dar o te meto una manta de hostias que no te vas a enterar ni por donde te da el aire. – Eva abrió la palma de la mano.
- Quítamelas. – Dijo el jefe de los caraconos mirando su ejercito. No vio más. La palma de la mano golpeo su cara con la velocidad de un meteorito. El jefe salió volando y las entradas se quedaron como quietas en el aire. Eva las cogió al vuelo.
- ¡A por ellos, chicos! - Dijeron los caraconos, y raudos se lanzaron al combate.

Las hostias volaban de lado a lado, Eva se estaba portando; yo corria, de lado a lado, intentando evitar las ostias; Jijote blandia su lanza de hueso de caracol, de lado a lado y el Jijajojujo comia, y esparcia las sobras de lado a lado. Pero la batalla empezaba a ser más dura y a los pocos minutos estabamos completamente rodeados. Y cuando ya creímos que todo estaba perdido, se escucho una melodía en el cielo. KiKi, el gallino loco, y sus amigos: Opul, el putoperrocallaya, el Gato Aurelio, conocido por su rabo atronador y el burro Guapo No, que en realidad era un camaleón disfrazado de delfín aparecieron en el cielo volando en una especie de iglesia. Estaban tocando su canción de la mañana, que hablaba de la muerte de “Follaputas” un periquito que había tocado con ellos..
- Chicos, a llegado la caballería. – Una monja desde lo alto del campanario, que era el centro de mando de la iglesia voladora.
- Sor María – Dijo gritando Eva. – Gracias a Dios – Era la monja jefa del convento al que había perteneció Eva.
- Vi la antorcha y acudí lo más rápido que pude. Joderos caraconos.
De los ventanales empezaron a salir rayos que abrasaban a los caraconos mientras la canción acababa. No sobrevivió un solo caracono.
Sin decir una palabra y manchados de sangre volvimos a nuestros respectivos hogares en la iglesia voladora. Gracias a dios pudimos ir al partido de pelota en Berceo. Fue genial, Titin “El manco” ganó veintiuno cero a Patxi III. Pero algo pasó a la salida de aquel partido mientras Eva estaba en el servicio. “El perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una apareció”
- ¿Qué tal, Manolo?. Tengo una sorpresa para ti. – Dijo el perro riéndose. Yo volví a pensar en cosas “extrañas” como un gran hombre montado en un tractor tirando rayos por el culo mientras fuma puros del tipo “Rocco” y canta el famoso remix de la canción de los lunnis hecho por Kiki, el gallino loco. – Tus estratagemas no tienen poder contra mí, pues me he protegido con hechizos antológicos. Y ahora te enviare a otra dimensión de donde no podrás salir. Ja ja ja ja ja ja ja ja ja. – Su risa se perdió en el tiempo. Unos rayos salieron de sus ojos y me golpearon. Lo ultimo que vi fue a Eva saliendo del servicio y pegarle una patada al “Perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una”.
Ahora estoy atrapado en una cárcel subterránea y no se como escapar…
Espera, ya lo sé…





Prologo a: Con la iglesia hemos topado III “El reencuentro”

- ¿Entiendes?, pequeño comepiedras.
- Si maestro, la paranoia es poderosa, pero yo la puedo controlar.
- Exacto. La paranoia esta en todas las cosas: en este árbol, en esta piedra, en mi peluca. Las une y las organiza. Pero debes tener cuidado con el agujero “oscuro” de la paranoia.
- ¿Es más fuerte?
- No, más fuerte no. Más rápido, más destructivo, más atrayente. Pero no más fuerte. No dejes que el agujero “oscuro” te absorba y te llene de mierda.
- No maestro. Creo que ya estoy preparado.
- Yo no lo creo, pero eres joven y tienes una preocupación.
- Volveré y completare mi entrenamiento.

Mi nombre es Fermín, mi padre es Manolo, y fue absorbido por el agujero “oscuro” de la paranoia gracias a los poderes del legendario “Perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una”. Esto pasó hace doce años, y no se sabe nada del maldito perro, pues mi madre lo puso en órbita, pero esta no pudo hacer nada para salvarlo, y desde ese día, Eva, mi madre, se retiro al Moncalvillo donde la sabiduría de los calvos buscaba la forma de devolver a mi padre.
Pero sé que esa es mi misión y ahora parto hacía el Moncalvillo para avisar a mi madre de que mi misión va ha empezar. Pero primero he de encontrar “la antorcha” que utilizó mi valeroso padre para llamar a Sor María. Espero que con las enseñanzas sobre la paranoia y “la antorcha” consiga la misión de mi vida: Liberar al caballero Manolo. Mi padre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

...

.....

Vaya tela, tío xDD