08 octubre 2007

Nunca asustes a un negro...

Por que te atizan de seguido..
(En recuerdo de Lowinar y Venerable Señor Kroak... Ambos consumidos por las tropas de hombres ratas que pueblan Mordheim..)

26 julio 2007

¿Eres tu John Wayne...? ¿O soy yo?

-¿Cuanto mides recluta?
- Señor, uno ochenta, señor.
- ¡¡¡¡No sabia que una mierda podía ser tan alta!!!!

[...]

- ¿Y de donde coño eres, recluta?
- Señor, de Tejas, Señor.
- No me jodas. En Tejas solo hay vacas y maricones. Y tu no te pareces mucho a una vaca. Así que ya sabemos lo que eres...

19 junio 2007

Joder..

Iba a escribir algo inteligente... Pero no me puedo resistir, lo dejo para mas tarde..



Como anda la peña...

05 junio 2007

Romance de la Guardia Civil Española

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.


¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas se conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche,
noche, que noche nochera.


¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo se les antoja
una vitrina de espuelas.


La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entraron a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de moneda.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.

En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la guardia civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas;
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

¡Oh ciudad de los gitanos!
La guardia civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.

Federico García Lorca.

18 mayo 2007

Sin titulo. Ponedselo vosotros..

La luna estaba majestuosamente en lo más alto del cielo. Luminosa, reinando sobre las estrellas mientras ella, mi dulce amor, caminaba por el bosque, espeso y antiguo como la tierra que pisaba. La escena era maravillosa. La luz lunar se reflejaba en sus ojos marrones y, su pelo marrón refulgía como si el mismo sol, oscuro, fuese a aparecer por un horizonte arbolado. Su vestido blanco y largo, convertido en un habito argénteo, hacía volar su figura gracias a la fresca brisa y la transformaba en figuras extrañas, poderosas y bellas o, en cambio, en pequeñas, dulces y sensuales formas; todas ellas radiantes, como una gota de lo que debía ser las lagrimas de la luna.

La seguí secretamente, a unos árboles de distancia, atraído por su luz, como un felino en busca de su presa. O no, quizá la seguía como aquel que, sin entenderlo, no puede separar la vista de un animal nuevo, o conocido, con asombro, curiosidad y un extraño cariño nacido de la naturaleza.

Ella caminaba hacia su casa, pues había salido a pasear y la noche, sin querer retenerse a si misma, decidió alumbrarla con su mágica luz. Yo imaginaba su casa como un palacio de oro, digno de cualquier dios. No, tal vez su casa era un angosta cabaña en el bosque, al lado de un brillante lago, como debían vivir las ninfas que son musas de los poetas locos. Locos pues nunca podrán observarlas y solo las imaginan con palabras y deseos que no se han de cumplir.

Mi sorpresa fue mayor cuando de sus labios brotaron unos versos escritos por algún poeta, de esos con locuras de amor, que cantaba a la luna. Allí, en ese mismo instante, tropecé de asombro y el sonido llamó su atención.

Solo existían sus ojos, y todo el universo que habitaba en ellos, gigante e infinito; pensamientos arremolinados de felicidad absoluta. El tiempo parado, como si nunca hubiese existido nada. La mas absoluta luz. La mas absoluta belleza.

Mil años pasaron, o quizá mas, mi cuerpo se movió. La tierra giro perezosamente, dándome con el suelo en mi rostro. Una rama maldita, movida con celos por el posesivo bosque que también la deseaba, me atravesó el pecho. Mi corazón, atravesado pero entero, dejo de bombear sangre mientras ella, mi dulce amor, intentaba socorrer al anónimo torpe que se desangraba y exhalaba en el suelo.

Busqué una ultima mirada en aquel universo de su propia alma. Y allí en aquel mar radiante de felicidad me alojé. En el alma de aquella lagrima de la luna. Con una palabra en la boca. Un ultimo suspiro. Amor…

15 mayo 2007

Con la iglesia hemos topado. Episodio 2

EL ATAQUE DE LOS CARACONOS

- Eres un gilipollas, Manolo. - Me decía Eva mientras caminábamos hacia casa.
- Y tú eres una sohijaputa. – Le respondí, ya sabia como se ponía cuando se enfadaba, y ahora estaba realmente enfadada.
- No me obligues a destruirte. – Me dijo ella mientras levantaba un puño señalando el cielo. Ese era el momento…
- Hijo putaaaa, no corras, como te pille te voy a coger del pescuezo y te voy a arrancar la cabeza. – La verdad es que era muy guapa, pero cuando manteníamos conversaciones y cambiábamos opiniones en ese maldito convento no sabia que era de Bilbao.
Yo corría y corría hasta que por fin la deje atrás, entonces fue cuando entendí por que se había parado: me tire al suelo y empece a rezar. Las piedras volaban pasando cerca de mi cabeza. Dios nunca más me casare con una de Bilbao, es más nunca más me casare, entre otras cosas por que no me voy a divorciar, es obvio, todavía la amo. A las tres horas, cuando cesó la lluvia de piedras decidí comprarle flores para alegrar un poco la tarde, esperaba que no fuese tarde para ello, así que también compre dos entradas para ver un partido de pelota, que sabia que a ella le gustaba. El partido se celebraría dentro de una semana en un pueblo cercano, concretamente Berceo. Así que antes de regresar a casa decidí pasarme por el castillo para pedirle ese día libre al Conde. Después de diez años de trabajo como consejero principal seguro que me dejaría.
La tarde que fui padre me revelo sus planes: seria su consejero principal para poder ayudarle en el RagnaRock, que según el seria dentro de dos años. Así que lo primero que le aconseje fue subirme el sueldo, lo hizo de buen grado, lo siguiente fue aconsejarle que me construyese una casa muy buena, lo hizo también de buen grado ya que un rato antes había estado en la vieja habitación de Rusell con Jennifer…
Cuando llegue todo estaba en calma así que fui directamente a la habitación del Conde, que por supuesto estaba con Judith. No hubo problemas y conseguí que me dejara el día libre. Regrese hacia mi casa, que ya era de noche, pero en medio del camino aparecieron desde detrás de los arboles quince hombres, todos ellos armados con espadas tremendas, así que decidí hacer lo que mejor sé hacer, que para algo soy escudero, me di la vuelta y empece a correr con un loco. Me dieron alcance con un salto.
- Hola Manolo. – Dijo el que parecía el jefe.
- Hola señor raro – Respondí yo temiendo por mi vida.
- Se para quien trabajas: el Conde.
- ¿Para el Conde?, Que dices, que va, que va… - Le dije yo intentado disuadirle.
- Ya, ¿y por que llevas puesta la chapa que te identifica como “Manolo: consejero principal del Conde”? – Dijo él señalando la chapa que llevaba siempre puesta.
- No sé de que me hablas. – Respondí yo como hacen en las películas americanas.
- Te vamos a matar Manolo.
- Bah, si solo es eso… - Dije yo intentando dar un aire de indiferencia. Pero en cuanto se miraron unos a otros… - ¡Evaaaaa, Evaaaaa! - Rápidamente uno se me lanzo encima y me arranco un trozo de pantalón.
- ¿Pero que demo… - Una piedra callo desde el cielo aplastando al jefe, los demás escaparon a la velocidad de la luz.
- Eva, gracias a Dios que has venido. – Le dije yo.
- Calla, calla ya hablaremos en casa…
- Toma un ramo de flores y unas, unas…. Mierda. – El trozo de pantalón que se había llevado era el del bolsillo derecho: Las entradas de Pelota. – Se han llevado las entradas para el partido de pelota del Sábado que viene en Berceo.

Eva se dio la vuelta miro hacía donde se habían ido los hombres.
- Ieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee – Lanzo su grito Magistral. Al momento un perro salió del bosque corriendo y se paro donde Eva.
- ¿Qué haces, Eva? ¿estas hablando con el perro? – Le pregunté.
- Si, han ido al norte. Hacía mis tierras… Eran caraconos.
- Noooooo, mierda, y quieren matarme. Debemos avisar al Conde, eso significa que el RagnaRock a comenzado…
- Si por cierto, Manolo, debemos darnos prisa, tenemos solo una semana debo ir a ese partido como sea.

Así que volvimos a casa y preparamos las cosas para un largo viaje. Mi hijo, que se llamaba Fermín estaba entrenando sus artes marciales en un monasterio de monjes budistas, aunque no sé dónde se encuentra exactamente. Creo que esta en el Himalaya, espero que no este en el extranjero… Por la mañana visitamos al Conde.

- Señor, algo grave a ocurrido, ayer después de salir de aquí fui atacado por los temibles caraconos…
- No me digas eso Manolo, sabes que me entra cague cuando escucho historias de miedo.
- No es una historia Maestro. Debemos darnos prisa, además me robaron dos entradas para ver un partido de pelota en Berceo. Este Sábado.
- Malas nuevas me traes hijo. Solo tienes una semana, supongo que necesitareis ayuda. Lo haré por vosotros, convocare a la corte de los Jijajojujos…
- Señor, me alaba haciendo eso por nosotros, que somos simples sirvientes.
- No llegáis ni a eso, pero dos entradas para ese partido son como oro. Deberéis ir al Moncalvillo, allí os reuniréis con la corte Jijajojujo. Tomad necesitareis esto. – El Conde me alcanzo un pergamino en el se podía leer: All in all I am just another dick with no balls.- esta es la clave para que os reconozcan. Volver cuanto antes y coger vuestras armas, las necesitareis.
- Señor Conde, ya sabe usted que yo no necesito armas. Conozco quince tipos de artes marciales, ademas de ser especialista en el Vascando, el arte marcial de los vascos…
- Sí señora. Y entonces, ¿qué arma le daremos a Manolo?
- A mí déjame una M-16 y se van a enterar de quien soy yo…
- Eres un GHP, Gran Hijo de Puta. ¿No sabes que aquí todavía no se han inventado? – Dijo el Conde amenazándome con un mayal.
- Ok Ok, entonces utilizare el arma secreta de mi familia: Correr. – Mi mujer levantó la mano para poder abofetarme como le gustaba…
- Tranquila, Eva, le daremos una antorcha.
- Eso esta bien. – Dije yo.

Cogimos todo lo necesario y los dos enanitos del Conde lo cargaron todo en un burro, que nos acompañaría en el viaje. Nuestro plan era el siguiente: iríamos todo recto hasta encontrar el Moncalvillo. Después de recibir la ayuda de los Jijajojujos iremos todo recto otra vez hasta el Bosque de los caraconos, allí nos infiltraríamos y buscaríamos las entradas, y ya que estabamos destruiríamos a los Caraconos.
La primera parte del viaje no fue muy problemática, si no contamos con que el burro se partió las dos piernas callendose de un pedrusco, que Eva se encargo de poner en órbita; que unos indios salvajes nos comieron toda la comida; que nos intentaron atracar los mismos gitanos tres veces y que nos perdimos en un bosque de dos arboles.
A las dos semanas llegamos al Moncalvillo. Es un monte donde, lógicamente, habitan los calvos. Los Jijajojujos se esconden en cuevas más allá de la vista de los calvos, seré poderosos y sabios que controlan la mayoría de la región.

- Debamos darnos prisa en encontrar a los Jijajojujos. – Le decía yo a Eva mientras un ruido de pasos se acercaba. De repente un esqueleto con armadura se acerco hacia nosotros corriendo. Eva se echo a un lado y agarro un pedrusco.
- Viajeros, debéis ayudarme, mi archienemigo mortal viene hacia aquí, quiere roerme. – Eva y yo estabamos perplejos cuando un perro apareció por el mismo lado que el esqueleto. Este se puso detrás de Eva que sujetaba el pedrusco en el aire. El perro se acerco hacia nosotros y se paro.
- Jijote, veo que has obtenido aliados, aparte de esa chusma de Jijajojujos que no cuento. – El perro hablaba con una voz imponente que salía de las entrañas de un espíritu poderoso.
- No me cojeras nunca.- Respondió Jijote con miedo.
- Eso lo veremos. Si tu tienes aliados yo buscare los míos, y veremos quien gana, Jijote. Y vosotros, sé quienes sois, lo puedo leer en vuestras mentes. Eva y Manolo del condado del Conde, ¿no?
- Sí. ¿Cómo lo sabes? – Pregunte
- Tengo muchos poderes puedo ver lo que estas pensando…
- ¿En serio? – Pregunte. Empece a pensar en mis pesadillas sobre profesores de ingles dándose por el culo mientras un tío vestido de payaso con bigote cataba la canción del “Cagüensos colorao”.
- Veras… ¡¿Pero que clase de engendro eres?!. Os acabáis de ganar un enemigo. Tarde o temprano os buscare y os destruiré a todos. – El perro se dio la vuelta y se marcho. Tras meditar esta escena decidimos preguntar a “Jijote”.
- ¿Quién coño eres? – Le pregunte.
- Mi nombre es Jijote, y soy el presidente de la corte de los Jijajojujos. Nacido en un lugar de Logroño, de cuyo nombre no quiero acordarme…
- Ya, ¿y quien era ese perro?
- Ese es mi archienemigo, como os he dicho antes. Su nombre no lo sé, pero aquí es conocido como “El perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una”.
- Entiendo. Nosotros somos Eva y yo, Manolo.
- Sé quienes sois, vosotros sois los enviados del Conde. Al haberme salvado tendréis lo que pedís.
- Eso me gusta más. – Dijo Eva lanzando el pedrusco hacia el cielo.
- Bien. Entones seguidme.

Seguimos a Jijote hasta la cueva donde se escondían los Jijajojujos. Un Jijajojujo nos salió al paso. Los Jijajojujos eran extraños seres que mutaron cuando una bomba nuclear detonó en las alcantarillas de Logroño city, juntando a un elefante, un koala, y un pollo y haciéndolo mutar. Por ello son seres gordos con dos especies de trompatubos en la cabeza, una lengua que constantemente esta fuera de la boca, patas y brazos de pollo con tres dedos en cada miembro, lo más sobrecogedor: un ombligo por donde se alimentan. Después de “hablar” con Jijote, ya que estos emitían un sonido tipo: Brrrprrllpllpprrpbb, nos hicieron pasar al interior de la cueva y esperar en una sala.
Al rato apareció un Jijajojujo.
- Brrpplprbprbbrlpblrplb. – Dijo este. Y seguido pasamos a una sala donde había un circulo en medio y un montón de asientos alrededor, ocupados por Jijajojujos, y un trono donde estaba sentado Jijote.
- Viajeros, la corte Jijajojujo esta formada. ¿Cuál es vuestra petición?
- Déjame hablar a mí, Manolo. – Me dijo Eva cuando iba a abrir la boca. – Venimos desde el Condado del Conde. Hace unos días fuimos atacados por …
- Fui. – Dije yo, interrumpiendo a Eva. Eva me miro con mala cara y prosiguió.
- Fue atacado por… los caraconos. – Después de oír esta palabra se empezaron a oír rumores de “Brrllpppp”.
- Malas noticias son esas. Eso significa que se han reagrupado. Supongo que querréis ayuda para poder destruirlos completamente, ¿no?. – Dijo Jijote.
- Exacto. – Respondió Eva.
- Muy bien entonces. Yo y un Jijajojujo iremos con vosotros, aunque… - De repente un Jijajojujo entro en la sala corriendo. Empezó a “hablar” con Jijote y al rato se fue. – Tenemos malas noticias. Los caraconos se preparan para atacar el condado mañana, necesitamos llegar esta misma noche al bosque donde vivían. ¿Tenéis alguna idea?
- Yo tenga una, aunque será costoso. – Dijo Eva.
- No lo hagas, ya sabes lo que ocurrió en Júpiter la ultima vez. – Le respondí yo sabiendo de lo que estaba hablando.
- Lo sé Manolo, pero esta vez no fallare. Mi poder para con la paranoia a crecido.
- Lo entiendo Eva. Haz lo que debas. – Le dije yo abrazándola y después besándola.
- Bien, ¿qué es lo que necesitas?, debemos darnos prisa. – Dijo Jijote.
- Solo necesitare una cosa: Una piedra donde podernos subir los cuatro. – Jijote al oír esto hizo una señal. Al rato entro un Jijajojujo y “hablo”.
- Ya esta todo preparado, vamos afuera. – Dijo Jijote bajandose del trono.

Salimos a un claro por el otro lado de la cueva. Muchos de los Jijajojujos estaban reunidos allí. Los pasajeros subimos en la piedra. Eva empezó con el rito: Debía lanzar gritos magistrales durante diez minutos, hasta que el dios vasco le respondiese con un “ Ieeeeeeeeieieieieieeeeeee”. Cuando eso paso Eva agarro el pedrusco.
- Agarraros a mí. – Dijo ella. Lógicamente nos agarramos. Eva pegó otro grito y lanzo la piedra con nosotros encima hacia el bosque que estaba a unos 300 km. El “vuelo” fue gratificante, estuvimos jugando al mus casi todo el viaje, Eva siempre me ganaba, y si no lo hacia me abofeteaba.
Después de una hora, Eva nos agarro y de un salto caímos al suelo. La piedra se estrelló en una ciudad sin importancia causando una gran masacre.
- Debemos darnos prisa. – Dijo Jijote
- ¡Mirar! - Grité. Allí había un ejercito de caraconos, era realmente monstruoso…
- ¡Oh, no! Se dirigen hacia el Moncalvillo. – Exclamo Eva gritando, pero la oyeron y rápidamente, andando como avestruces se dirigieron hacia nosotros.
- ¿Qué hacemos ahora? – Dijo Eva.
- ¡Tengo una idea! - Cogí la antorcha que el Conde me había otorgado como arma y la encendí. Nada. – Bueno podía haber funcionado.
El ejercito de los caraconos se paro delante de nosotros y su jefe, aquel maldito ladrón.
- Buenas, señores. ¿Qué hacen tan distinguidos guerreros en este paraje?.
- Nada, hemos venido de turismo. A ver lo que había por aquí, nada importante, ya ve… Ya nos marchábamos. ¿Verdad? – Dije intentando mentir bien. Todos asintieron menos Eva. Se estaba empezando a cabrear, y cuando se cabrea llueve, piedras o agua, pero llueve y había empezado a llover.
- ¿¡DONDE, HOSTIAS, ESTAN LAS, JODIDAS, ENTRADAS!? – Dijo en un tono suavemente bruto y con acento vasco.
- Pues las tengo en mi bolso. – Sacó un bolso rosa, todos, menos Eva, empezamos a reírnos. Enseñó las entradas y las volvió a guardar.
- Pues me las vas a dar o te meto una manta de hostias que no te vas a enterar ni por donde te da el aire. – Eva abrió la palma de la mano.
- Quítamelas. – Dijo el jefe de los caraconos mirando su ejercito. No vio más. La palma de la mano golpeo su cara con la velocidad de un meteorito. El jefe salió volando y las entradas se quedaron como quietas en el aire. Eva las cogió al vuelo.
- ¡A por ellos, chicos! - Dijeron los caraconos, y raudos se lanzaron al combate.

Las hostias volaban de lado a lado, Eva se estaba portando; yo corria, de lado a lado, intentando evitar las ostias; Jijote blandia su lanza de hueso de caracol, de lado a lado y el Jijajojujo comia, y esparcia las sobras de lado a lado. Pero la batalla empezaba a ser más dura y a los pocos minutos estabamos completamente rodeados. Y cuando ya creímos que todo estaba perdido, se escucho una melodía en el cielo. KiKi, el gallino loco, y sus amigos: Opul, el putoperrocallaya, el Gato Aurelio, conocido por su rabo atronador y el burro Guapo No, que en realidad era un camaleón disfrazado de delfín aparecieron en el cielo volando en una especie de iglesia. Estaban tocando su canción de la mañana, que hablaba de la muerte de “Follaputas” un periquito que había tocado con ellos..
- Chicos, a llegado la caballería. – Una monja desde lo alto del campanario, que era el centro de mando de la iglesia voladora.
- Sor María – Dijo gritando Eva. – Gracias a Dios – Era la monja jefa del convento al que había perteneció Eva.
- Vi la antorcha y acudí lo más rápido que pude. Joderos caraconos.
De los ventanales empezaron a salir rayos que abrasaban a los caraconos mientras la canción acababa. No sobrevivió un solo caracono.
Sin decir una palabra y manchados de sangre volvimos a nuestros respectivos hogares en la iglesia voladora. Gracias a dios pudimos ir al partido de pelota en Berceo. Fue genial, Titin “El manco” ganó veintiuno cero a Patxi III. Pero algo pasó a la salida de aquel partido mientras Eva estaba en el servicio. “El perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una apareció”
- ¿Qué tal, Manolo?. Tengo una sorpresa para ti. – Dijo el perro riéndose. Yo volví a pensar en cosas “extrañas” como un gran hombre montado en un tractor tirando rayos por el culo mientras fuma puros del tipo “Rocco” y canta el famoso remix de la canción de los lunnis hecho por Kiki, el gallino loco. – Tus estratagemas no tienen poder contra mí, pues me he protegido con hechizos antológicos. Y ahora te enviare a otra dimensión de donde no podrás salir. Ja ja ja ja ja ja ja ja ja. – Su risa se perdió en el tiempo. Unos rayos salieron de sus ojos y me golpearon. Lo ultimo que vi fue a Eva saliendo del servicio y pegarle una patada al “Perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una”.
Ahora estoy atrapado en una cárcel subterránea y no se como escapar…
Espera, ya lo sé…





Prologo a: Con la iglesia hemos topado III “El reencuentro”

- ¿Entiendes?, pequeño comepiedras.
- Si maestro, la paranoia es poderosa, pero yo la puedo controlar.
- Exacto. La paranoia esta en todas las cosas: en este árbol, en esta piedra, en mi peluca. Las une y las organiza. Pero debes tener cuidado con el agujero “oscuro” de la paranoia.
- ¿Es más fuerte?
- No, más fuerte no. Más rápido, más destructivo, más atrayente. Pero no más fuerte. No dejes que el agujero “oscuro” te absorba y te llene de mierda.
- No maestro. Creo que ya estoy preparado.
- Yo no lo creo, pero eres joven y tienes una preocupación.
- Volveré y completare mi entrenamiento.

Mi nombre es Fermín, mi padre es Manolo, y fue absorbido por el agujero “oscuro” de la paranoia gracias a los poderes del legendario “Perro mutante de dos cabezas que ahora solo le queda una”. Esto pasó hace doce años, y no se sabe nada del maldito perro, pues mi madre lo puso en órbita, pero esta no pudo hacer nada para salvarlo, y desde ese día, Eva, mi madre, se retiro al Moncalvillo donde la sabiduría de los calvos buscaba la forma de devolver a mi padre.
Pero sé que esa es mi misión y ahora parto hacía el Moncalvillo para avisar a mi madre de que mi misión va ha empezar. Pero primero he de encontrar “la antorcha” que utilizó mi valeroso padre para llamar a Sor María. Espero que con las enseñanzas sobre la paranoia y “la antorcha” consiga la misión de mi vida: Liberar al caballero Manolo. Mi padre.

08 mayo 2007

11 abril 2007

Con la iglesia hemos topado. Episodio 1

Estaba yo en la huerta de mi padre a las afueras de mi precioso pueblo, recogiendo patatas, que ya era hora, cuando escuche un grito que me estremeció: Mi madre.
- Manolooooo, el conde esta aquiiiiii, para y ven ahora mismoooo.
Gustosamente deje a mi padre recogiendo patatas y acudí como raudo corcel a la puerta de mi pequeña casa. Allí vi como un gran hombre montado sobre un caballo baboso, se metía el dedo en la nariz y hacia pequeñas bolitas.
- Manolo, el conde quiere tener un escudero y debes hacer las pruebas de acceso. - Ordenó mi madre.
- Si niño, debes pasar unas sencillas pruebas de acceso, después cuatro años de Enseñanza Serventil Obligatoria, después pasaras una revalida y deberás elegir entre T.C, Trabajo Campesino, y ponerte a recoger patatas con tu padre, o si en cambio eres bueno como escudero deberás elegir Escuderato, que son otros dos años con una revalida al final de cada curso. Después de esto estarás listo para entrar como escudero ó entrar en un monasterio y ser un simple cura.
A pesar del tiempo que costaba y de lo lioso que era todo decidí ser escudero, ya que eso de la violencia gratuita me excitaba.
- Seré escudero si por casualidad doy la talla, mi conde – Le conteste.
- Bien, pues ahora tienes 12 años, nos veremos dentro de 6 años.
No me costo mucho pasar todos los exámenes y todas las pruebas ya que mi fuerza en los brazos era sobrehumana y podía cargar con el escudo durante días, como así lo demostré en el ultimo examen del curso en el cual saque un 9´8 sujetando el escudo durante trece meses y doce días sin moverme. Pues como iba contando, cuando ya tuve 18 años fui al castillo del conde y me presente como su humilde escudero. Le serví fielmente durante ese día y al final de este me mando ir a la habitación de “invitados” donde el conde “invitaba” a numerosas jovencitas a pasar noches en vela compartiendo sabiduría… y allí me dijo:
- El mundo a cambiado: lo siento en la tierra, lo siento en el agua, lo huelo… en el aire. – Rápidamente husmee el aire de la habitación y un desagradable olor me hice poner una cara de asco. – Lo siento, los nervios. – Me dijo el conde tapándose la nariz.
- Vale, el mundo a cambiado… ¿y? – Le pregunte extrañado por las revelaciones de mi maestro.
- Debo partir y esconderme… en un monasterio, allí el demonio no se podrá apoderar de mi ser, y Dios, nuestro señor que da vida a todo y que perdona a todo aquel que le es infiel nos protegerá.
- Valla, tantos estudios para tener un empleo basura, y un jefe estúpido, el cual me despide en el primer día.
- No te despido mozalbete, te invito a que vengas conmigo, y como mi escudero que eres, me acompañes. – Me dijo el conde acercándome una pequeña bolsa muy pesada. Recogí la bolsa, la abrí y dentro había cientos de Ríales.
- Bien, Partiré contigo. ¿Cuándo nos vamos?
- Esta misma noche.
Pues como acordamos, me despedí de mi familia y partí con mi maestro hacia donde él mandase. La noche era cerrada y oscura, pero mi conde tuvo la gran idea de encender una pequeña antorcha y con ella caminamos por los campos. En una hora llegamos a un pequeño pueblucho y en las afueras de este había un gran edificio.
- ¿Ves esa gran casa, Mozalbete?
- Si – Le respondí intentando agudizar la vista.
- Pues hay no, más allá ¿ves?
- No, no veo nada. – Le respondí.
- No, yo tampoco. Sigamos – Y caminamos un poco más, hasta que pudimos ver un gran convento, aunque mi maestro vio un monasterio.
- Ese será nuestro refugio del mal, y del mundo. – Dijo el Conde.
Llegamos a la puerta y llamé. Rápidamente salió una hermosa joven que tenia mi edad más o menos.
- ¿Que desean los caballeros? – Nos pregunto con la voz más hermosa que nunca he escuchado jamas.
- Nada que venimos a escondernos del mal que asola mis tierras y el mundo en general. – Respondió el conde.
- Bueno, hablare con Sor María. – Respondió ella con su cara enrojecida gracias al aumento de mi aparato genital. Al rato apareció una vieja.
- Podréis pasar una noche aquí. – Nos dijo.- Acompañadme. – Y nos guío por el gran convento, aunque mi conde seguia sin poder observar el detalle.
- Bien, ahora nos infiltraremos y viviremos aquí durante el resto de nuestra vida…
- Si, aja, Oui, Aja.- le respondía yo mientras él hablaba en nuestra habitación. Y rápidamente salí a buscar a esa preciosa mujer que me abrió para comprobar si era una fiel devota…
Me costo encontrarla pero hay estaba su habitación, y ella metida en la cama. No se me ocurrió otra cosa que despertarla mordisqueándole la oreja. Pero como ya era tarde, y había dormido poco se me fue y por poco me quedo con media oreja en la boca. A esto que ella dio un grito, pero nadie de su habitación despertó. Al verme delante de su cama y mordiéndole la oreja como un perro salvaje ella me abofeteó la cara. Después del susto que se dio, me siguio abofeteando, ya que por desgracia, yo no me di cuenta de que dormía desnuda. Al rato, cuando yo tenia la cara roja tirando a morada, me cogió de la mano y me llevo hasta un pajar.
- Por Gilipollas y violador te quedas aquí a dormir. Y no te arranco la cabeza por que Dios no me lo perdonaría.
- Pero mujer, si tú a mí me gustas mucho. – Le dije yo intentando disuadirla.
- Lo siento, tu también estas muy bien, pero yo estoy casada con Dios y solo debo hacer el amor con él.
- Valla, pero si tus ojos son como dos esmeraldas engarzadas en oro blanco de 14 kilates…
- Lo que dices es muy bonito, pero… - Entonces sin pensármelo dos veces me baje los pantalones, y ella ante el asombro se me subió encima, y en esa noche no paramos de compartir opiniones.
Estaba amaneciendo y yo, que para ser mi primera vez acabe cansado, decidí ir a mi habitación para no levantar sospechas, ella hizo lo mismo. Allí me encontré al Conde con la viejecita que nos había abierto la puerta. Los dos estaban desnudos en la cama. Desperté al Conde.
- Buenos días escudero, espero que hallas dormido bien. – vio como mis ojos tenían un color rojo sangre gracias al cansancio.
- Aja, mala noche. Parece que has sudado mucho. ¿No tendrás fiebre, no?
- No, creo que no. – Y en ese momento abrieron la puerta. Era una monja que venia a llamarnos para levantarnos, pero al ver a la otra monja en la cama pego un grito que atrajo a todas las monjas del convento.
- Llamar, al Obispo y traer las estacas, vamos a empalar a estos pecadores. – Se escuchaba detrás de la puerta, aunque en ella se agrupase todo el convento.
- Ven muchacho. – Me dijo el Conde. Y rápidamente salto por la ventana. Hice lo mismo sin pensármelo dos veces, pero cuando ya estaba en el aire me acorde de que estabamos en un cuarto piso. Dos meses en cama cada uno, yo con las piernas rotas, y el Conde con trece costillas partidas, fue el coste de la caída.
Cuando nos recuperamos nos dimos cuenta que todavía estabamos en el convento, y que las monjas todavía nos querían empalar, así que ideamos un plan para salir de allí cuando nos hubiésemos recuperado. Eva, que así se llamaba la chica con la que mantenía conversaciones en el granero, venia todas las noches a verme y allí se quedaba a dormir…
El plan del Conde era fácil: esperar a que fuese de noche y salir corriendo. Pero elegimos un mal día: Jueves Santo. Ese día todas las monjas se quedaban en vela rezando a Dios. Pero eso nosotros no lo sabíamos. Así que proseguimos con el plan, Eva decidió venir conmigo ya que un gran amor nos unía, además estaba embarazada. Salimos corriendo, pero con el ruido que armamos tuvimos a todo el cuartel de monjas detrás en cinco minutos. Nos seguían tirándonos cosas, pero gracias a la habilidad de mi Conde al huir pudimos dejarlas atrás. Ya cuando estabamos en la salida nos cerro el paso una “Siñorina”, que era así como yo llamaba a las monjas, tipo Suawwenagger.
- Esto es cosa mía. – Me dijo mi maestro, y rápidamente yo y Eva empezamos a correr. Se oyó un ruido y el conde salió corriendo por el mismo camino que nosotros.
- Correr, que ese engendro pega fuerte. – Dijo el conde enseñándonos sus dos dientes y la sangre que le salía de la boca.
- Tenga cuidado mi conde, no se valla a deshidratar. – Le respondí yo con preocupación por su salud.
- Tranquilo, los amigos de Batman son mis amigos. – Me respondió él.
El engendro no nos alcanzo. Así que huimos sin más contratiempos. Después de aquellos días tan siniestros en el Convento, salimos por la puerta principal de la muralla: mi señor prefería seguir solo hacía su condado, yo elegí el camino de las montañas sin preguntarme nunca más que me había llevado a aquel lugar tan hinospito a 1 hora de mi casa. Salvo la tarde que fui padre. Acudí donde mi Conde a por repuestas y me dijo que en esos días seria visitado por el mal, su suegra. Así que comprendí todo y vivimos felices sin contratiempos. Hasta que un día…

04 abril 2007

Vuelven para marcharse... (o eso parece)

Y nadie quiere que lo dejen, pero despues de la muerte de la mujer del bateria (con un hijo de casi 3 añitos) parece que las cosas se enfrian. Tengo que confesar que Marea es uno de los mejores grupos, y con menos discografica (solo 5 discos) que más me ha gustado. Tanto por lo personal como por lo artistico. Y Kutxi es un artista de los pies a la cabeza, y tambien un filosofo solo comparable a Paco. Es una pena si lo dejan, como fue un duro golpe que lo dejasen los Silencio Absoluto, asi que tendremos que recordarles con añoranza con su musica y recordar tambien los conciertos que pasaron. Me viene a la cabeza conciertos como el de Ska-P, otro grupo desaparecido pero muy vivo en nuestros corazones. (Grandioso pequeñin) Bueno, dejo como testimonio el video de la primera cancion que han dado a conocer.

02 febrero 2007

Para mi Pili-ngui

Que sepas que deberias cantar esta cancion todos los dias ANTES de levantarte. Seguro que te levantas con buenas ganas de matar a todo el mundo, total... un Pipirupirupiru pii y se arregla todo... ;)


- Hazme un girote cuando lo veas!